Santacroce: el intendente que rompió el molde y demuestra cómo la política debe estar al lado del que produce

Hay una Argentina que se queja, que agacha la cabeza frente a la crisis, y después hay otra Argentina, la que empuja, la que arriesga y la que hace. Lo que está pasando en Funes no es casualidad; es el resultado directo de una gestión que entendió todo lo que la vieja política se empeña en ignorar.
12 de agosto de 2026Redacción Funes 24Redacción Funes 24
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El intendente de Funes entendió antes que nadie que el municipio no puede ser un enemigo del que arriesga su capital, sino su principal socio, su escudo y su aliado estratégico.

La inauguración del Radisson RED Funes —el primer hotel de una cadena internacional en la ciudad, emplazado en el complejo Sol de Funes— es mucho más que el corte de una cinta. Es una radiografía perfecta de un modelo que funciona. Mientras en el resto del país la economía real sufre, hay persianas que bajan y el Estado ahoga al inversor, Funes se convirtió en un imán imparable de inversiones, marcas globales y empleo genuino.

Y detrás de este éxito hay una verdad insoslayable: sin decisión política, no hay inversión posible.

Ahí es donde la figura de Roly Santacroce marca una diferencia abismal. Mientras otros gobernantes se esconden detrás de la ventanilla, del sello de goma y de la burocracia eterna —esa misma que tuvo al desarrollador Néstor Rozin esperando más de dos años y medio solo para cruzar el gas natural en un lote de soja—, Santacroce eligió estar del otro lado del mostrador.

El intendente de Funes entendió antes que nadie que el municipio no puede ser un enemigo del que arriesga su capital, sino su principal socio, su escudo y su aliado estratégico. Rompió los manuales de la política tradicional. Construyó una simbiosis perfecta entre lo público y lo privado, demostrando que cuando un mandatario se pone codo a codo al lado de los empresarios, de los comerciantes y de la gente, las cosas suceden.

Por eso, su fuerte reclamo de infraestructura al gobierno provincial durante el acto no es un capricho partidario: es la defensa con uñas y dientes de los intereses de su comunidad. Reclamar las colectoras pendientes y los accesos sobre una traza bioceánica que mueve el ochenta por ciento de las riquezas del país es tener visión de futuro. Es exigir lo que corresponde para una ciudad que creció a una velocidad que la infraestructura actual ya no alcanza a contener.

Funes es hoy un faro, un modelo de gestión que debería estudiarse en toda la Argentina. Demuestra que, con coraje, inteligencia y un liderazgo que respalda sin fisuras al que produce, se puede transformar la realidad. Santacroce no esperó que las soluciones caigan del cielo: salió a buscarlas, le abrió las puertas al mérito y le demostró al país que, cuando hay voluntad política, el progreso no se detiene.

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